Si buscamos más menos que es lo que hoy por hoy está copando los titulares, y tratamos de encontrar un término que una a toda esta inquietud, este sería sin dudas el “abuso”
Hoy de lo que todos hablan es del abuso… no, no me refiero a Karadima, aunque ciertamente cabría en lo que estamos hablando, gente que abusó de la fe y la confianza que se le tenía para abusar de quienes veían en ellos un referente moral, o como fueron –y son- las farmacias, el tag, etc., podrían entrar ciertamente en esta categoría, pero por ahora voy más que nada a dos temas: La Polar y las protestas universitarias.
Veamos
Por un lado tenemos las protestas por una mejor educación

Para empezar, si tomamos en cuenta una de las cosas que piden nuestros estudiantes es el fin al lucro… no voy a discutir si es conveniente que exista o no ya que ése es otro tema, pero guste o no, debemos admitir que la gran mayoría de las instituciones de este tipo apuntan a la ganancia como fin más que a una real educación o una educación de calidad.
Acá hay mucho manoseo de cifras, ya que se dan por encima pero no se dice resultado de qué son, por que los defensores del lucro o de la educación privada hoy defienden el hecho de que, efectivamente, la mayoría de los estudiantes de estratos sociales más bajos están en universidades privadas, entonces nos dicen –manoseando cifras- “ellos no se pueden quedar sin estudiar por el hecho de ser pobres”.
Pero… ¿se detuvieron a decir por qué proviniendo de hogares menos pudientes terminaron en instituciones privadas? Aquí es donde se guarda un silencio conveniente que al mismo tiempo no es un secreto para nadie, ya que no es por gusto que las familias de menos recursos se endeuden en créditos que tienen un interés más alto que en los que actúa como aval el estado y que existe en universidades tradicionales, no es tampoco por gusto que paguen aranceles que suben arbitrariamente año a año y así intentar –intentar ya que alrededor de la mitad de estos alumnos deserta por falta de recursos- que uno de sus hijos tenga estudios superiores, no, no es por gusto, es debido a los bajísimos requisitos de ingreso de dichas instituciones, únicos requisitos superables para alguien que viene de la educación secundaria pública que es a la que sus familias pueden acceder y donde los alumnos –salvo honrosas excepciones de alumnos y de algunos establecimientos- por mucho que se esfuercen jamás lograran igualar la calidad de la educación dada en establecimientos particulares .
Sabemos que dentro del modelo que a muchos nos vendieron y que todos siguen, la panacea es ser profesional, entonces tenemos que para muchas familias de pocos recursos el que uno de sus integrantes logre acceder a otro status o tenga un mejor pasar que el presente vale cualquier sacrificio.
Por otro lado tenemos a La Polar

La Polar, más allá del escándalo de las repactaciones unilaterales, en el fondo se apoyó en dar crédito a quienes no cumplen requisitos para recibirlos, y aunque quienes lo recibieron hicieron esfuerzos extraordinarios para poder pagar se les pasó igualmente la aplanadora repactandoles la deuda que finalmente resultaba en un monto varias veces superior al original.
Sabemos –nuevamente- que dentro del modelo y estilo de vida con que se nos bombardea –y hay que decir que nuestra natural estupidez hace mucho por esto- la panacea es el plasma, el electrodoméstico, etc. como obviamente las familias menos pudientes con el ingreso que tienen, fruto en gran parte de la aberrante desigualdad en la distribución de la riqueza, no pueden acceder a este tipo de bienes, buscan el crédito fácil y carente de requisitos como el que La Polar gustosamente daba, puesto que de un modo u otro igualmente se recuperará el dinero adeudado, después de todo como sabemos el real negocio de estas casas comerciales es precisamente el del crédito.
Vistos ambos lados
Este modelo que nos crea necesidades permite que se abuse -sobretodo
por no estar debidamente regulado- y en los casos anteriormente vistos , universidades
con fines de lucro y La Polar, podemos
decir que simplemente se trata de instituciones que endeudan a gente que no
tiene posibilidades de hacerlo y que quiere aquel tipo de vida que se les vende,
vida a la que aspiran y no pueden acceder aunque se les promete con nuestro
modelo, mientras el resto estamos plenamente concientes de que en el caso de la
tienda pocos serán capaces de terminar su deuda y en
Es por todo esto que se me hace inevitable pensar que el modelo y la ideología bajo la cual vivimos sigue funcionando bajo la misma lógica que existía cuando se implantó, ya que cuando eso sucedió los ciudadanos no pudieron oponerse y sufrieron una metamorfosis en la que pasaron de ser ciudadanos a consumidores, ya que hoy todo es mercancía -incluso la educación, la salud o la previsión- y son esos consumidores quienes no pueden oponerse ya que tampoco se regula para protegerle y para que andamos con cosas, también hay aún una actitud pasiva, pero a decir verdad, cada vez que me asomo a mirar la Alameda frente a la Moneda por el ruido imperante, siento que eso está cambiando, hay muchos que despiertan y tantos otros que intentan despertar, intentan, ya que mientras están abriendo los ojos otros los arrullan para que sigan dormidos con palabras dulces como “las cosas son así, es difícil que cambien…”
@gato_mudo (jvo)




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