Por lo que he visto en estos días, a muchas personas aquellas
multitudinarias marchas de estudiantes les parecen algo lejano y ajeno, un
simple fenómeno climático que cada cierto tiempo sucede en
En el caso de mi familia (donde las marchas a muchos les parece algo lejano), tenemos rostros claros que representan todo el sentir y accionar de estos movimientos y su lucha, son mis queridos primos Vanessa y Martín.
Ambos más que mis primos son partners, tremendos amigos y quizás “compañeros” en potencia (broma, broma, un saludo a toda la familia)
Vanessa por un lado es una persona de acción, involucrada y consecuente con sus convicciones, participa y se moviliza para hacer que dichas convicciones den sus frutos, con un idealismo y un compromiso que se extraña en generaciones como la mía.
Por otro lado, Martín también es un idealista y ejecutor, en la primera línea de lucha hace oír su reclamo por lo que él cree, está permanentemente decepcionado/esperanzado del mundo y esto lo hace generalmente autor de comentarios que despegan del suelo…de hecho, es a raíz de uno de sus comentarios que estoy escribiendo esto.
En otras palabras proclama -con palabras propias o prestadas- que se necesita un cambio y para esto no sirve la política tradicional. Proclama que si bien en apariencia puede parecer simple, si vemos su trasfondo encontraremos en gran parte el común denominador entre las distintas protestas y marchas, que hoy se multiplican por todo el país con distintos motivos, y es que su idealismo se estrella con una pared construida -más que por la indiferencia- por la conveniencia de simplemente mirar hacia otro lado y no oír los gritos de sus marchas, sus cánticos y pasos, así le pasa a nuestro gobierno, y es simplemente no entender lo que pasa ya que no oye el mensaje de fondo.

Aquí hay un problema real de la gente, necesitamos cambiar el sistema binominal, necesitamos dar cabida a gente que puede que tenga respuesta ante tantas inquietudes y dejar de tener esta seudo democracia donde sólo pesa lo que dicen dos conglomerados, que ya desde hace mucho demostraron ser incapaces de dar las respuestas que se están pidiendo y donde los parlamentarios son los elegidos al momento de ser nombrados como candidatos, necesitamos reformas que permitan que cuando un parlamentario salga del congreso sea reemplazado por uno que la gente elija y no por uno escogido a dedo dentro de un partido, necesitamos estar representados ya que ésa es la crisis real, una crisis de representación.
Para nuestro gobierno estas peticiones no pasan de cosas políticas más que problemas reales o sociales, pero me pregunto ¿qué mayor problema real de la gente puede haber, que el que sus autoridades no cuenten con legitimidad por ser fruto de un sistema más que de los votos?, ¿qué mayor problema que el que la gente no pueda depositar sus esperanzas y anhelos en quienes de verdad creen, si no tener que elegir entre las que el sistema impone? Y es que el sistema binominal ha terminado por enquistar a una clase política que hoy simplemente mira para otro lado cuando se le pide un cambio, y esa comodidad en la que están ya habituados tanto Concertación como Alianza ha hecho que simplemente ninguna se esfuerce ni ceda para dar las respuestas que queremos, perder dicha comodidad quizás les de un baño de realidad o tal vez aparecerán nuevos actores, y cabe recordar aquí que cuando el sistema no da respuestas por si sólo, las respuestas aparecen por fuera en manos de demagogos, cuantas veces hemos sido testigos de eso en otros lados y hoy puede pasar aquí.
Una democracia que funciona como tal debe siempre generar más democracia, eso no ha pasado y hoy vemos las consecuencias, el sistema binominal trajo estabilidad a la política y se llevó a la gente a las calles.
Necesitamos reformas políticas que den respuestas a todos esos jóvenes que protestan, quitar este sistema que les cierra la puerta en las narices a quienes buscan democracia y las ventanas cuando claramente nos urge aire fresco.
Aquel cuento de que la juventud “no está ni ahí”, o que “por qué no votan y luego opinan” es eso, un cuento, lo que sucede es que hemos sido incapaces de darles respuesta, y así es, ya que ¿qué solución les traerá su voto con el actual sistema, si no más de lo mismo?
Vanessa y Martín me son las dos caras más queridas entre miles de jóvenes hoy movilizados, que han demostrado que la supuesta apatía de la juventud no es más que un prejuicio estúpido de parte de una generación que por 17 años fue obligada a la nula actividad neuronal, y hoy gran parte de ella reacciona espantada ante tanta iniciativa, tantas ganas, tanta hambre y atrevimiento para desafiar un sistema impuesto que no tiene respuestas y que su generación al hacerse del poder y la mía en su tiempo de estudiantes fueron incapaces de derribar.
@gato_mudo (jvo)




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